Qué significa estudiar actualmente
Llevaba ya tiempo queriendo volver a mi blog, pero he estado ocupada con los estudios. Es por eso que hoy quiero hablar sobre educación, normas, profesores y la universidad en general, ya que es mi caso.
Desde el colegio nos enseñan a preparar nuestra cabeza para memorizar conceptos, agilizar las cuentas y realizar pruebas. Incluso nos dicen que es bueno desarrollar la memoria fotográfica.
Nos hacen pasar por decenas y decenas de exámenes para prepararnos más y más y formarnos más y más sin atender a las diferencias entre cada persona, como pueden ser sus gustos, aficiones, intereses, habilidades. Todo este proceso de formación se resume en una palabra: aprobar. Porque todo estudiante sabe que si no pasas una prueba con una buena calificación ya no eres un buen estudiante. Y puede que hayas estado semanas hincando los codos y tratando de memorizar cada palabra, pero ese esfuerzo no te sirve para nada si suspendes.
Y lo más triste no es suspender uno de ellos, o no pasar de curso, o tener que volver a realizarlos para "recuperar". Lo triste es que sólo se pueda evaluar a una persona por la cantidad de páginas con autores y obras que pueda memorizar o lo rápido que realice un problema de física sin olvidarse de poner las unidades.
Está bien que aprovechemos la capacidad de pensar y de poder albergar conocimientos infinitos en nuestra cabeza, y no digo que no sean inútiles, pero nos olvidamos de que no somos máquinas, de que la misma capacidad de pensar es la que nos hace ser creativos, inventar, crecer, innovar.
Todo estudiante se encuentra con dos situaciones en la vida: cuando te dicen que tienes que "escribirlo con tus palabras" y cuando te dicen que "tienes que ponerlo tal cual viene". Por eso, cuando realizas un examen en el que te has explicado muy bien y has conseguido redactar todo de buena manera, y te colocan un suspenso porque "tienes que ponerlo todo como viene", me encuentro en estas situaciones de tener que expresar lo que siento así porque en el ámbito educativo nadie te escucha.
Estando en la universidad me he dado cuenta de estas y muchas otras cosas. Y es muy triste que el pilar de nuestra sociedad, es decir, nuestro sistema educativo, sea tan vulnerable y esté pensado para fabricar máquinas. A España le encantan las máquinas que sólo hacen dos cosas: hacer lo que les mandan y no pensar en lo que les mandan.
Ser estudiante no es nada fácil, es más, según vas creciendo se va haciendo más complicado. Con el paso de los cursos tienes más contenidos que estudiar y menos tiempo para dedicártelo a ti. Tienes jornadas en las que, a grandes rasgos, el 60% del tiempo se lo dedicas al estudio entre unas cosas y otras, el 30% lo empleas en dormir (algunos incluso necesitan horas de sueño para estudiar) y el 10% restante corresponde a ese tiempo libre que te queda. Cuánto es eso, ¿unas 3 horas? Y es que, por lo menos en mi carrera, tengo que asistir a 4-5 horas de clase por la mañana y por la tarde otras 4 horas de prácticas casi todos los días.
No es fácil ser estudiante, y menos con todos los obstáculos que se te imponen. Notas mínimas, competitividad entre alumnos, asignaturas divididas en varios porcentajes, profesores que no te dan explicaciones, atención al estudiante que no te resuelve las dudas, matrículas con precios altísimos para la mayoría de las familias, poca o casi nula flexibilidad de horarios, imposibilidad de compaginar con un trabajo, infinitos requisitos y procesos, becas que no se otorgan por igual, etc.
Está muy quemada la típica frase de "los niños son el futuro", pero es la verdad. Un niño de 4 años puede tener la solución para un cáncer, pero por no tener gran capacidad de memorizar y suspender varios exámenes, su creatividad y sus ganas de cambiar el mundo se apagan con el pensamiento de que es un inútil dentro del marco social impuesto.
Si seguimos obstaculizando la enseñanza y seguimos bloqueando la creatividad o la posibilidad de hacer las cosas de manera distinta, no pretendamos cambiar el mundo.
No seamos egoístas pensando en lo que me conviene a mí ahora o creyendo que lo que hacemos es lo correcto porque siempre se ha hecho así y nadie a dicho nunca nada. La cuestión es que siempre se ha dicho algo, pero a nadie le interesaba escucharlo.
Por todo esto, no seamos hipócritas diciendo que queremos cambiar y mejorar el mundo, cuando tenemos los dedos cruzados detrás de la espalda.
¡Nos vemos pronto!
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